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La delegación mexicana busca apoyos en Alemania - Visita a Naturland

Naturland unterstützt Maja-Imkerinnen im Kampf gegen GentechnikGräfelfing – El cultivo ilegal de soja transgénica en México amenaza la existencia de apicultores indígenas mayas en la Península del Yucatán. Debido a la creciente expansión de los campos de soja, la producción maya de miel corre peligro. Prácticamente la mitad de la miel mexicana que se exporta se destina a Alemania, que encabeza el consumo per cápita mundial de miel.

Leydy Aracely Pech Martín, agricultora y representante de la organización de mujeres indígenas “Muuch Kambal ("aprendiendo juntos") e Irma Gómez González, ingeniera agrícola y asesora en apicultura, vinieron desde Ginebra en donde, el 25 de septiembre, quisieran presentar sus quejas sobre los derechos humanos y la ingeniería genética ante la Comisión para los derechos económicos, sociales y culturales del Alto Comisariado para los Derechos Humanos de la ONU. Sin embargo, poco antes de la audiencia, el plazo se pospuso hasta el próximo año, porque el gobierno mexicano canceló su participación habida cuenta de las consecuencias del terremoto en aquel país.

La paralización judicial del cultivo de la soja transgénica está siendo infringida

Como razón principal del reclamo ante la ONU está el hecho de que en la Península Yucatán se continúa cultivando soja transgénica, a pesar de que la Corte Suprema de México suspendió la aprobación de este cultivo en una sentencia de 2015. Naturland, junto con otras asociaciones de apicultura, organizaciones medioambientales y de derechos humanos de todo el mundo, había apoyado a las comunidades mayas en su lucha legal contra la soja transgénica.

Pero la victoria legal que las comunidades mayas obtuvieron en 2015 ante la Corte Suprema está siendo ahora sistemáticamente socavada. "En el año 2016, el gobierno mexicano ha estado observando que el cultivo de la soja transgénica sigue creciendo. Pero no ha pasado nada", se queja Irma Gómez González. Las autoridades no emprenden esfuerzos eficaces para evitar esto: "por lo tanto, creemos que el cultivo ilegal se lleva a cabo en mucho mayor medida de lo que se reconoce oficialmente".

Mortalidad de las abejas como resultado de la contaminación de las aguas subterráneas

La contaminación de las aguas subterráneas con pesticidas y la deforestación ilegal a gran escala son las consecuencias inmediatas de la constante expansión del cultivo de soja, que tiene resultados catastróficos para la población indígena. Las abejas mueren por el uso de pesticidas o simplemente porque no encuentran comida. Esto disminuye la producción de miel que, junto con la agricultura, constituye el recurso económico más importante de las familias mayas.

"La apicultura es parte de nuestra cultura. Una familia suele tener entre 30 y 40 colmenas", dijo Leydy Aracely Pech Martín, que administra con su familia alrededor de dos hectáreas de tierra. "Muchas familias ya han perdido la mitad de sus abejas, algunas incluso todas", subrayó la apicultora. Esto es devastador, porque las familias, fuera de la temporada de cultivo, viven principalmente de los ingresos de la venta de la miel.

Exportaciones de miel amenazadas por la ingeniería genética

Precisamente esta venta de miel está además amenazada por el cultivo ilegal de la soja transgénica. "Casi la mitad de las exportaciones mexicanas de miel llegan a Alemania. En caso que esta miel estuviera genéticamente contaminada, no podría ser comercializada en Alemania como miel orgánica. E incluso la miel convencional difícilmente estaría a la venta", dijo Manfred Fürst, líder del Departamento Internacional de Naturland.

"No podemos abandonar a los mayas ahora", enfatizó Fürst y comprometió el apoyo de la asociación a los invitados mexicanos. Sin olvidar que también hay algunos apicultores de Naturland en Yucatán, subrayó Fürst, que también es el coordinador del Foro Apícola de IFOAM, la federación mundial de apicultores orgánicos. En calidad de ello invitó a las dos mexicanas al próximo Congreso Mundial de Apicultores Orgánicos, que tendrá lugar en la primavera de 2019 en la Universidad de Hohenheim, Alemania.

Información de fondo

La tierra maya en la Península de Yucatán está escasamente poblada y es rica en bosques y selvas, el hábitat natural de las abejas nativas. Según el informe para la ONU de los representantes mayas, la tasa de deforestación como resultado del cultivo de soja es actualmente la más alta de todo México. Este cultivo se acompaña de un uso indiscriminado de pesticidas. Los pesticidas debilitan las abejas y ocasionan la muerte de miles de ellas.

Los pesticidas son rociados por tractores grandes o incluso desde el aire, sin medidas de protección para la población. Éstos también contaminan directamente el agua subterránea a través de los llamados pozos de absorbción. Cientos de estos pozos fueron construidos ilegalmente para drenar las lagunas naturales y obtener así nuevas áreas de cultivo. En el agua potable ya se han medido los valores de glifosato, algunos de los cuales son varias veces superior a los valores máximos permitidos en la Unión Europea.

La apicultura no sólo tiene importancia económica, sino que también forma parte fundamental de la identidad cultural de los mayas. Los mayas viven principalmente de la apicultura y de sus pequeñas "milpas", un sofisticado método de cultivo en donde se combina el maíz, la calabaza y el frijol.